Kojiki: El padre primigenio visita el reino de los muertos
Entonces [Izanagi] deseó volver a ver a su esposa Izanami y la siguió al país de las tinieblas. Cuando ella salió a su encuentro desde una puerta del palacio cerrada con un cordón, Izanagi no mikoto dijo: «Mi amada esposa, los países que tú y yo hemos creado, no están del todo acabados. Por tanto, deberías regresar». Izanami no mikoto contestó diciendo: «¡Lástima que no hayas llegado antes! He comido de la caldera del país de las tinieblas. Pero, mi querido esposo, es de agradecer que hayas entrado aquí. Por eso, comunicaré a los dioses del país de las tinieblas mi deseo de regresar por un tiempo. Pero ¡no poses la mirada sobre mí!». Tras pronunciar estas palabras volvió al palacio, pero como todo duraba demasiado, la espera se le hizo larga a Izanagi. Por tanto, rompió el diente de un extremo de la peineta de numerosos dientes que llevaba en el moño izquierdo y lo encendió como única luz; cuando entró y posó sobre ella la mirada, [el cadáver de ella] rebosaba de gusanos, y en la cabeza de ella se hallaba el gran trueno y en el pecho de ella, el trueno del fuego [...]. Ocho divinidades del trueno habían surgido en ella.
Cuando Izanagi no mikoto, aterrorizado por el espectáculo, se disponía a huir, su esposa Izanami no mikoto dijo: «¡Me has cubierto de vergüenza!», y envió a las Repugnantes Mujeres del país de las tinieblas para que lo persiguiesen. Entonces Izanagi no mikoto tomó la corona negra de sarmientos de su cabeza y la lanzó... Enseguida se formaron racimos de uvas y mientras ellas las recogían y comían, él prosiguió la huida. Pero como seguían persiguiéndolo, cogió la peineta de numerosos dientes que llevaba en el moño derecho, lo rompió y lo lanzó, y enseguida se formaron brotes de bambú. Mientras ellas los sacaban y comían, él prosiguió la huida. Pero luego [Izanami] envió a los Ocho Dioses del trueno con los quinientos mil guerreros del país de las tinieblas para que lo persiguiesen. Entonces él sacó la espada de diez palmos de largo que llevaba consigo, la lanzó hacia atrás y huyó. Pero ellos continuaron la persecución y cuando llegó al pie de la Pendiente Lisa de las tinieblas, cogió tres melocotones que se hallaban al pie de la pendiente, los esperó y los arrojó contra ellos, de modo que dieron media vuelta y emprendieron la huida. Izanagi no mikoto dijo a los melocotones: «Tal como vosotros me habéis ayudado, deberéis ayudar también a la hierba humana verde y visible en el País Central de la Planicie de Juncos cuando se vea sumida en la miseria y la atormenten las preocupaciones». [...]
Al final acudió su propia esposa Izanami no mikoto para perseguirlo. Entonces él arrastró una roca que [normalmente sólo] arrastran mil [hombres] hasta la Pendiente Lisa de las tinieblas y la cerró. Con esta roca entre ellos, se encontraron frente a frente y él pronunció la fórmula del divorcio. Entonces dijo Izanami no mikoto: «Mi querido esposo, si lo haces, cada día ahogaré mil cabezas de la hierba humana de tu país». A lo cual contestó Izanagi no mikoto: «Mi querida esposa, si lo haces, construiré cada día mil quinientas chozas para el parto». Por eso mueren ciertamente mil personas al día y nacen ciertamente mil quinientas personas al día. En consecuencia, Izanami no mikoto se llama la «Gran Diosa de las Tinieblas». Se cuenta también que por su persecución se la llama también la «Gran Diosa Perseguidora en el Camino». La roca que bloqueó la Pendiente de las Tinieblas se llama «Gran Dios que Devuelve en el Camino»; otro nombre es «Gran Dios que Cierra la Puerta de las Tinieblas». La llamada Pendiente Lisa de las Tinieblas se llama ahora Pendiente de Ifuya en la región de Izumo.
Habló entonces Izanagi no mikoto: «He estado en un país impuro, asqueroso y repugnante». Llegó al brezal de Ahaki en el estrecho de Tachibana en Himuka, Tsukushi, y se limpió. El nombre de la divinidad que surgió cuando arrojó su augusto bastón es de Tsukitatsu Funato no kami. [...] El nombre de la divinidad que surgió cuando arrojó sus sublimes pantalones es Chimara no kami. [Le siguen otras divinidades.] Las doce divinidades arriba enumeradas [...] surgieron todas de las cosas que llevaba puestas y se quitó.
Entonces dijo: «La corriente superior es demasiado rápida, la corriente inferior es demasiado débil». Por tanto, descendió, se sumergió en la corriente del medio y se lavó, a lo cual surgió un dios llamado Yasomagatsuhi no kami [«Dios de los Ochenta Males/Dobleces»] y luego Ohomagatsuhi no kami [«Dios de los Grandes Males/Dobleces»]. Estos dioses surgieron por haberse manchado durante la estadía en el país impuro. Los nombres de los dioses surgidos a continuación para enderezar estos males/dobleces son Kamunahobi no kami [«Dios del Divino Enderezamiento»] y luego Ohonahobi no kami [«Dios del Gran Enderezamiento»] y luego Izu no Me no kami. [Surgen a continuación los dioses adorados como antepasados por el linaje de los Azumi, así como los tres dioses del mar adorados en el santuario de Sumino'e.]
El nombre de la divinidad que surgió cuando se lavó el ojo izquierdo es Amaterasu Ohomikami. El nombre de la divinidad que surgió cuando se lavó el ojo derecho es Tsukuyomi no mikoto. El nombre de la divinidad que surgió cuando se lavó luego la nariz es Takehaya Susa no Wo no mikoto. Las catorce divinidades enumerados arriba desde Yasomagatsuhi no kami hasta Takehaya no Wo no kami surgieron cuando él se lavó el cuerpo.
Naumann, Nelly [1996]. Antiguos mitos japoneses. Barcelona: Herder, 1999



