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	<title>Cora Requena</title>
	<link>http://corarequena.blogsome.com</link>
	<description>Página de la profesora Cora Requena Hidalgo, Universidad Complutense de Madrid</description>
	<pubDate>Sun, 11 Nov 2007 15:40:20 +0000</pubDate>
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		<title>La-lectura-en-la-Red</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Nov 2007 15:38:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrator</dc:creator>
		
	<category>Mensajes</category>
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		<description><![CDATA[	
	 
	
	Los modos de la lectura
	3. La lectura en la Red 
	
	Por Antonio Due&ntilde;as Mart&iacute;nez 
	Las lecturas en la pantalla del ordenador suelen ser inc&oacute;modas y apresuradas. Hay una neta diferencia, no obstante, entre lectores de prensa en la red y estudiantes o investigadores. La lectura de la prensa tiene caracter&iacute;sticas distintas y hay quien [...]]]></description>
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	<h3>Los modos de la lectura</h3>
	<h3>3. La lectura en la <em>Red </em></h3>
	<p></p>
	<p>Por <a href="http://www.antonioduenas.es/">Antonio Due&ntilde;as Mart&iacute;nez </a></p>
	<p>Las lecturas en la pantalla del ordenador suelen ser inc&oacute;modas y apresuradas. Hay una neta diferencia, no obstante, entre lectores de prensa en la red y estudiantes o investigadores. La lectura de la prensa tiene caracter&iacute;sticas distintas y hay quien sostiene, sin duda con raz&oacute;n, que se lee m&aacute;s prensa virtual que impresa; la primera, dicen, permite una visi&oacute;n general y r&aacute;pida para una posterior profundizaci&oacute;n, si as&iacute; se decidiera, en alg&uacute;n aspecto elegido. Mi impresi&oacute;n es que la lectura de la prensa en la red es siempre m&aacute;s superficial, pero &eacute;ste es un aspecto que se aparta de esta reflexi&oacute;n. S&iacute; puede constatarse que, cuando se trata de una b&uacute;squeda m&aacute;s espec&iacute;fica, muchos investigadores prefieren imprimir el texto, porque este tipo de lectura sirve justamente m&aacute;s para titulares de prensa virtual o para el conocimiento inicial de algo que para un an&aacute;lisis detallado; para el lector com&uacute;n este tipo de lectura supone el desorden y la renuncia a los m&aacute;s elementales principios f&iacute;sicos del h&aacute;bito lector, como la comodidad, el lugar de la lectura (mucho se ha escrito sobre <em>versatilidad </em> del objeto-libro) o incluso el mismo contacto f&iacute;sico con sus p&aacute;ginas. </p>
	<p>Hay, sin embargo, fen&oacute;menos relativamente nuevos y destacables que el lector atento advierte de manera muy evidente en las lecturas por <em>internet</em>, en los paseos caprichosos por la red (caprichos tanto del lector como del propio soporte); en muchas de sus manifestaciones, tales como cr&oacute;nicas, p&aacute;ginas profesionales o personales, comentarios, blogs o foros dedicados a cualquiera de las casi infinitas actividades presentes en este mundo virtual. Dichos fen&oacute;menos podr&iacute;an resumirse en una tendencia creciente a la <em>relativizaci&oacute;n </em> (a veces bajo la m&aacute;scara de la <em>perspectiva</em>), por un lado; a la posibilidad y la orientaci&oacute;n, por otro, de la construcci&oacute;n del llamado <em>pensamiento lateral. </em>En ambos casos se trata de fen&oacute;menos bifaciales, escurridizos, que dejan siempre la amarga sensaci&oacute;n del recurso desaprovechado, de la falta de rigor (de pensamiento y de expresi&oacute;n), que evidencian siempre una omnipresente y (&iquest;ser&iacute;a dram&aacute;tico decir <em>dram&aacute;tica</em>?) aculturizaci&oacute;n <em>. </em></p>
	<p>Procedamos con orden. En el primer caso, el de la relativizaci&oacute;n, nos encontrar&iacute;amos en las proximidades de lo que Gianni Vattimo define como <em>pensamiento d&eacute;bil</em>. Es cierto que las bases cartesianas, marxistas o cristianas del desarrollo del pensamiento occidental tienden a difuminarse por esa misma relativizaci&oacute;n de los argumentos, por la desconfianza (ignorancia, con frecuencia, o pereza) en determinados principios argumentativos. &Eacute;sta parece ser la caracter&iacute;stica fundamental de la sociedad moderna; o postmoderna, habr&iacute;a que decir con mayor propiedad. El <em>debilitamiento </em> del pensamiento tradicional (v&eacute;ase la interpretaci&oacute;n del propio Vattimo sobre el concepto niestzchiano de <em>superhombre</em>) se debe en parte a la enorme difusi&oacute;n y poder de los medios de comunicaci&oacute;n y, con seguridad, al anteriormente mencionado fen&oacute;meno de que cualquiera puede <em>tomar la palabra. </em>La paradoja de esta aparente apertura radica en el hecho de que un mayor acceso (con frecuencia en el campo de la investigaci&oacute;n se habla precisamente de <em>open access</em>) a esta nuevas formas de participaci&oacute;n no est&aacute; dando como resultado una sociedad m&aacute;s civilizada, culturizada o simplemente educada; por el contrario, la extensi&oacute;n se refleja en una merma de la reflexi&oacute;n y en un encaminarse hacia formas m&aacute;s propias con frecuencia del pensamiento m&iacute;tico. El pensamiento d&eacute;bil encuentra su fuerza precisamente en la apertura hacia muchas formas de conocimiento e interpretaci&oacute;n, en la angustia del ser humano por tener que elegir (“toda elecci&oacute;n es renuncia”, dicen las filosof&iacute;as orientales) y en la constataci&oacute;n de que los sistemas gran&iacute;ticos, sin fisuras, inamovibles no son ya posibles. El <em>razonamiento </em>en la red, por el contrario, discurre con frecuencia por v&iacute;as m&aacute;s pr&oacute;ximas al chamanismo que a la reflexi&oacute;n; se desconocen las formas del an&aacute;lisis y se rechazan las que provienen de <em>el otro</em>; los modos de expresi&oacute;n (el deficiente uso y escaso dominio de la propia lengua ) son m&aacute;s propios del analfabetismo funcional que de alguien capaz de dialogar sobre bases sencillas, culturales, de cortes&iacute;a y de convivencia. La ignorancia (y la persistencia obtusa en la misma, que es la peor de sus formas) se concreta con frecuencia en la ristra de consabidas muletillas (<em>eso es as&iacute; porque lo digo yo</em>, <em>mi opini&oacute;n es tan buena </em><em>como la que m&aacute;s</em>, <em>yo uso la lengua con libertad, es decir, como me da la gana, porque soy libre y aut&eacute;ntico</em>, etc. etc.) que demuestran precisamente la torpeza, estupidez e injustificada altaner&iacute;a de quien las vierte. M&aacute;s que de <em>pensamiento </em><em>d&eacute;bil</em>, habr&iacute;a que hablar de la <em>debilidad del </em><em>pensamiento</em>, de la inconsistencia del razonamiento, del maltrato de la palabra. &iquest;Alud&iacute;a a este fen&oacute;meno Kundera cuando propon&iacute;a su <em>levedad del ser</em>? <em>Levedad </em> ser&iacute;a, en todo caso, un t&eacute;rmino culto que tal vez debi&eacute;ramos sustituir por <em>vacuidad</em>, por <em>vaguedad. </em></p>
	<p>El pensamiento lateral se configura como un acercamiento a la soluci&oacute;n de una determinado problema a trav&eacute;s de v&iacute;as alternativas, insospechadas en principio, alejado del tradicional an&aacute;lisis cartesiano que trata de perforar el problema de manera frontal y vertical. Algo tan viejo, aunque dentro de una formulaci&oacute;n m&aacute;s nueva, como la tradicional oposici&oacute;n entre <em>guerra frontal </em> y <em>guerra de guerrillas</em>. La lectura en la red, en el mejor de los casos, puede facilitar una reconstrucci&oacute;n global del argumento que se investiga proporcionando el soporte (o suplantado la propia capacidad o disposici&oacute;n mental) a trav&eacute;s de las asociaciones que los buscadores de la red nos proporcionan. Es indudable que en este sentido es un instrumento muy ventajoso. En el primer tercio del siglo XX Osip Mandelstan escrib&iacute;a estos hermosos versos: <em>he olvidado la palabra que quer&iacute;a pronunciar y mi pensamiento, incorp&oacute;reo, regresa al reino de las sombras. </em> En el &uacute;ltimo tercio del mismo siglo Juan Benet escribe en <em>En la penumbra</em>: <em>La palabra es la portadora de la raz&oacute;n y el cambio de una part&iacute;cula puede llevar al pensamiento en una direcci&oacute;n imprevista. </em></p>
	<p>El lector del primer tercio del siglo XXI, por desgracia, no alcanza (o no necesita) a hacer este tipo de reflexiones tan propias de la fusi&oacute;n entre el pensamiento y la palabra en cualquiera de sus formas. Si Mandelstan o Benet (perm&iacute;tase la <em>boutade</em>) hubiesen tenido la posibilidad de jugar con Google, al juego de las asociaciones, hubieran tenido la posibilidad de tejer, para el concepto y palabra <em>venganza, </em> por ejemplo, una multired con un mill&oacute;n seiscientas treinta mil <em>entradas </em> en castellano. Naturalmente si el lector tuviera la paciencia y el empe&ntilde;o de hacer una rigurosa selecci&oacute;n, se quedar&iacute;a con unas pocas docenas, suficientes como par analizar el concepto desde perspectivas morales, hist&oacute;ricas, literarias, filos&oacute;ficas e incluso de aforismo de sal&oacute;n. Si adem&aacute;s el lector fuera capaz de aportar su propia capacidad e ingenio, es posible que encontrara nuevas soluciones, soluciones <em>laterales, </em>para la <em>soluci&oacute;n </em> est&eacute;tica o moral que pretende, porque cuenta, al menos, con la informaci&oacute;n suficiente para ello. La lectura en la red puede, por tanto, indicarnos las v&iacute;as por las que puede discurrir nuestro pensamiento y a trav&eacute;s de las cuales podr&iacute;amos articular un pensamiento m&aacute;s globalizador. Cierto que, en esta sustituci&oacute;n del genio por el ingenio, desaparece la belleza de las palabras de Mandelstan y Benet. </p>
	<p>El pensamiento lateral es un concepto, sin embargo, que puede enmascarar la falta de un an&aacute;lisis riguroso. Del mismo modo que se pueden citar t&iacute;tulos (y decir que se han le&iacute;do) a trav&eacute;s de las informaciones de la red, la acumulaci&oacute;n de informaci&oacute;n, de sugerencias y relaciones, puede conducir a la relativizaci&oacute;n de los argumentos, a la dispersi&oacute;n y a la falta de propuestas concluyentes. &iquest;Consistir&aacute; tambi&eacute;n en esto el tan manoseado <em>pensamiento d&eacute;bil</em>? Propon&iacute;a Vattimo, hace ya m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, que el an&aacute;lisis debe ser multidireccional, multicultural, transversal, que las verdades son siempre relativas y que la &uacute;nica propuesta racional es la de adaptarse a las nuevas propuestas. &iquest;Ser&aacute; tambi&eacute;n as&iacute; con la lectura? La impresi&oacute;n que obtiene el lector es que en nombre de este <em>pensiero morbido </em>se condesciende en exceso con las modas de la lectura y con el capricho o dictado del negocio editorial en sus distintos y transversales modos. Es dif&iacute;cil encontrar ya una librer&iacute;a, s&oacute;lo existen tiendas de libros; es dif&iacute;cil encontrar un librero; s&oacute;lo, vendedores de libros. Los libros del mes anterior son ya viejos y desaparecen de los expositores m&aacute;s visibles; los del a&ntilde;o anterior, han desaparecido hasta del cat&aacute;logo. &iquest;Man&iacute;as de lector profesional? No lo creo, constataci&oacute;n simple de la peor postmodernidad en su vertiente editorial y de lectura. </p>
	<p><a href ="#ancla1"><img src="http://www.antonioduenas.es/imgCora/flecha-arriba.jpg" align="right"/></a></p>
	<p><br clear="all"/></p>
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